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muy bien, ya que es muy visual. Lo mismo ocurre con el maquillaje o con la comida. Son muy visuales, quedan muy bien en las fotos y ayudan mucho a llegar y a captar la atención del usuario de la red.
De todas formas, al final somos un colectivo en el que cada uno es un mundo, tanto a nivel personal como de farmacia. Cada farmacia es diferente, y no sé si el que no está en este mundo es capaz de entender lo distintas que son unas farmacias de otras, en función de su situación, de su titular, de su público, de su localización... Es muy difícil dar una imagen de colectivo, y aun así creo que las redes han ayudado a hacer más visible al farmacéutico como un profesional capaz de aportar información de ca- lidad a los usuarios, en el que se puede confiar y al que se puede preguntar. Esto se ha hecho siempre en el mos- trador, pero quizá la población más joven, que no es tan asidua a la farmacia, no tenía esa imagen, y los profesio- nales que están en las redes han ayudado a acercar la fi- gura del farmacéutico a los jóvenes.
– Aun así, ¿la crispación o la ligereza con la que a ve- ces se tocan algunos temas no puede contribuir a dar una imagen equivocada del farmacéutico, distinta de la que el sector desearía?
– Sí, por supuesto. Todo lo que amplifica la visibilidad de un colectivo puede ser «peligroso», porque cada uno puede utilizarlo a su manera. De todas formas, yo soy una enamorada de mi profesión y creo que somos muy necesarios e imprescindibles en muchos aspectos. La población nos valora y nos tiene en cuenta; no a todos, por supuesto, porque no todos somos iguales ni todos tenemos la misma capacidad para hacer llegar el men- saje a la población. En la facultad había catedráticos que sabían muchísimo, pero que no sabían cómo contárte- lo; en las redes pasa lo mismo. Puedes ser un profesio- nal estupendo, tener una relación magnífica con tus clientes en tu farmacia, pero no ser capaz de transmitir lo mismo a través de las redes. En cualquier caso, en la variedad está el gusto y creo que es buenísimo que ha- ya cada vez más farmacéuticos en redes. Al final, el «grupo» nos llevará a ver cuál es la tónica general, aun- que quizá sería interesante encontrar alguna forma de establecer webs o páginas de farmacéuticos, de refe- rencia, en las que quedara claro que la información que se aporta está contrastada. No sé si debería hacerse a
nivel institucional o de otra forma, pero tendríamos que encontrar la forma de conseguirlo. Yo colaboro, por ejemplo, con una iniciativa que se llama «Salud sin bu- los» en la que, cuando sale alguna de esas noticias du- dosas o a veces terribles, intentamos poner un poco de sentido común. No siempre logramos la visibilidad que alcanzó la noticia inicial, pero por lo menos ponemos nuestro granito de arena para que lo que se encuentra en Internet sea cada vez un poco más fiable.
– ¿Detecta si los clientes de su farmacia la siguen en las redes sociales?
– No es lo más habitual. Al empezar con la página de Fa- cebook pensaba que las redes sociales eran de gente joven, y me sorprendí cuando empecé a encontrar a pa- cientes míos de cierta edad que no me hubiera imagi- nado que tenían Facebook. Y no solo lo tenían, sino que, además, lo utilizaban. En Facebook nunca he tenido una comunidad enorme, poco más de dos mil seguidores co- mo máximo, pero recuerdo que, cuando tenía unos mil quinientos o mil ochocientos seguidores, más de la mi- tad eran asturianos y de estos casi un 40% estaban si- tuados a un radio de menos de 30 km de mi farmacia.
febrero 2022 – el farmacéutico n.o 607 17
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