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«Las deficiencias o desequilibrios en la ingesta de vitaminas, minerales, ácidos grasos y aminoácidos pueden dar lugar a un amplio conjunto de síntomas y signos inespecíficos»
das bajo el Reglamento (CE) n.o 1170/2009 de la Comisión de 30 de noviembre de 2009 por la que se modifican la Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo y del Con- sejo, y el Reglamento (CE) n.o 1925/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo relativo a las listas de vita- minas y minerales y sus formas que pueden añadirse a los alimentos, incluidos los complementos alimenticios. Según la formulación (los otros ingredientes que acom- pañan a la fórmula), la riqueza (cantidad activa de la sus- tancia elemental) o su forma galénica (cápsulas, com- primidos, líquidos, comprimidos sublinguales...), el fabricante puede escoger la forma molecular que más le convenga.
Conocer la forma molecular del micronutriente es muy importante, ya que nos puede aportar datos sobre su biodisponibilidad (cantidad de nutriente que se absorbe y entra en circulación para llegar a todos los tejidos) o la sinergia con la molécula vehiculizante. Por ejemplo, el magnesio puede presentarse como óxido de magnesio, sulfato, carbonato, cloruro, bisglicinato, citrato... En general, podemos decir (siendo esto extensible para todos los minerales) que las formas inorgánicas son menos biodisponibles que las orgánicas, destacando en el ejemplo del magnesio el bisglicinato y el citrato como moléculas más biodisponibles, y el óxido y el carbonato como las menos biodisponibles. Esto significa que el citrato y el bisglicinato facilitan la absorción del magnesio y su distribución a la circulación sistémica (tabla 3).
Ácidos grasos
Los ácidos grasos omega-3 son ácidos grasos poliinsa- turados de cadena larga. El ALA no puede ser sintetiza- do por nuestro organismo y, por tanto, debe obtenerse a través de la dieta. El EPA y el DHA derivan del ALA. Si el aporte de ALA es bajo, difícilmente se sintetizarán en- dógenamente estos ácidos grasos de cadena larga. Ade- más, la vía omega-3 entra en competencia con la serie omega-6 por las enzimas que se encargan de desaturar y elongar los ácidos grasos. Por ello, las dietas desequi- libradas, con mucha ingesta de omega-6 y poco ome- ga-3, puede causar deficiencias de EPA y DHA. La me- jor opción para satisfacer los requerimientos diarios de omega-3 es hacerlo a partir de una dieta que incluya 3-4 raciones semanales de pescado, de las cuales 2 sean de pescado azul (arenque, caballa, salmón, sardina, etc.). A pesar de ello, la mayoría de los estudios indican que la ingesta real media de estos nutrientes en la población
formación
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